El Aguijón: Recapitulando. 2009: Beaocup de merde.
Habitualmente, al cerrarse un año se suele hacer balance y, casi siempre, la cuenta nos queda con deudas. ¡Qué se le va a hacer!. Además, si consideramos que a nadie le cabe la menor duda sobre lo peor que va a ser 2009 comparado con 2008 y los años precedentes, mejor si pasamos de hacer balance. Si a esto le sumas el que he estado en el dique seco durante algunos meses que, espero, tocan a su fin, pues eso, ... volvemos la página y ya está.
Pero lo que sí podríamos hacer es enfrentarnos al año entrante. Hace un año tuve un intento de enunciar my new year’s propositions, que resultó fallido, porque, como de costumbre, termine yéndome por las ramas. Así pues, para evitar otra vez el fiasco, este año nos vamos a limitar a desearnos beaocup de merde.
Por partes.
De todos es sabido que hay una expresión memorable, que se emplea en el teatro para desear buena suerte, que no es otra que ‘mucha mierda’. Vale. Como anteriormente decía, beaocup de merde. Originariamente, cuando todavía al teatro se iba a caballo o, en ocasiones, en calesas, es una obviedad que la presencia de abundantes deyecciones en las inmediaciones del recinto implicaba una buena entrada de público y, en consecuencia, recaudación para la compañía representante de la obra. De ahí el deseo de mucha mierda.
Pues bien, con la que ha caído en los últimos meses sobre el Museo Guggenheim Bilbao, no es de extrañar que, al final, la Consejera vasca de Cultura, Miren Azkarate, a la que por cierto también ha salpicado el escándalo de la Fundación Balenciaga de Getaria, culminara su magnífica alocución parlamentaria afirmando que había quien solamente quería revolver la mierda.
Bueno. Sumémosle a esto el hecho de que a los pocos días, en una entrevista periodística, el Diputado General de Bizkaia, José Luis Bilbao, señalaba –muy afinadamente, por cierto-, que los batasunis ‘todo lo que tocan lo convierten en mierda’, vamos como el Rey Midas de las heces.
Bien. Pues consultando un día a Cristina L. sobre otros menesteres, en un ataque de furibunda franqueza, me respondió, literalmente, ‘qu'est ce que c'est?, c'est merdé!, decía la fabulosa Trinca, pero ... había un tremendo fallo y es que la mierda, hasta lo que yo sé, es incontable, por lo que la segunda parte sería c'est la merde! o c'est une merde! o ... il y a de la merde!, ... pero entonces no rimaría ... y no habría canción’, dejándome aturdido con semejante explicación. No contenta con ello, añadió ‘puedes simplemente decir: VOUS êtes TOUS (pasando del género que me tiene harta y los franchutes no se andan con estas chorradas) une merde, une grosse merde!. Et voilá!, objetivo conseguido’.
Ante tamaña expresión de franqueza, hoy no tengo más que decir. Nos vemos en los próximos –¡esta vez sí!-, posts. Y, simplemente, sin acritud, para 2009 y como en el teatro, beaocup de merde pour tous!.

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