El Aguijón: Dame Todo El Power Para Que Te Demos En La Madre.
'Dame, dame, dame, dame todo el power, para que te demos en la madre.
Gimme, gimme, gimme, gimme todo el poder, so I can come around to joder'.
Hace meses que estamos en campaña electoral en Euskadi, oficialmente hace menos de 2 semanas, cierto es, y yo sin poner una coma. ¡Qué sufrimiento más grande!.
¡Lo qué son las cosas!. Cada vez más, cuando se aproxima un evento de estas características, me viene a la mente esta magnífica canción de Molotov. No sé, debe de ser la vena ácrata, que se me está acentuando con la edad. Ya lo dice el refrán: ¡cuánto más viejo, más pellejo!.
Ni que decir tiene que la ambición del poder no es mala por sí misma, que su ejercicio es necesario para regular la convivencia, que la mayoría de los políticos no son corruptos (no más que cualquiera de nosotros en nuestra cotidianidad al menos) y que, al fin y a la postre, alguien lo va a detentar siempre, de forma que mejor si su asignación se hace entre cuantos más se pueda, dentro de cauces poliárquicos (hablar de democracia, a veces, se queda grande, aunque esta afirmación no tiene nada que ver, ¡ni por asomo!, con D3M), con sujección a unas normas, ... en fin, lo que vulgarmente, llamamos democracia.
Pero es que, a veces, las campañas electorales predispondrían a recluirse, temporalmente, en un monasterio de cartujos. ... Sí, joder, sí, todos callados, con voto de silencio incluido.
A lo largo de estos días hemos podido ir leyendo y escuchando sandeces por parte de todos y cada uno de los candidatos y organizaciones, afirmaciones gruesas, muchas veces automáticas, como salidas sin pensar de un discurso bien aprendido y poco reflexionado, malintencionadas, sin duda alguna, en otras ocasiones. Desafortunadas en cualquier caso. Y no sólo porque descalifican a quien las emite, sino porque -es esto lo que me duele- denotan una impresionante soberbia de los popes, los gurús, los nuevos sacerdotes, tal y como los consideraba Manuel Vázquez Montalván en su inigualable 'Panfleto desde el planeta de los simios', frente a los ciudadanos, a quienes, a las claras está, deben de considerar, cuando menos tontos de baba.
Simplemente, a modo de ejemplo, vamos a limitarnos a recoger algunas referencias de prensa diaria.
"El PNV lleva treinta años ininterrumpidos en el Gobierno vasco, una presencia que genera actitudes de patrimonializacion del país y de la Administración", decía Madrazo (Ezker Batua) con razón, sin rubor y sin memoria, porque lleva gobernando con ellos ya muchos años.
"Ni el PP ni el PSE conocen a este pueblo, no conocen sus problemas, no lo pueden liderar", afirmó Ibarretxe (PNV) con el desparpajo o el descaro, que no lo tengo claro, de quien se identifica honradamente con la última de las aseveraciones contenidas en su frase, porque, indudablemente, como ha venido haciendo su partido desde la fundación del mismo, entiende que a los vascos nos hace falta caudillaje, pastoreo quizás, por la senda que nos marca el partido/pueblo en movimiento. Por no extendernos, del endogrupo y también el exogrupo (en el que parece que estemos quienes preferimos hablar de ciudadanos en lugar de pueblo, por ejemplo) hablaremos otro día con más calma. Simplemente, para terminar con el señor lehendakari, otra de sus afirmaciones que, todo hay que decirlo, muestran la razón que tiene Madrazo en su crítica al PNV: "Euskadi, nuestra patria, es el único objetivo". Ese es nuestro problema.
El bueno de Ziarreta (EA), porque, sinceramente, tiene pinta de ser buena persona, da la sensación de estar más en su EAmundo que en la galaxia vasca (ahora que Ibarretxe y los suyos hacen gala de un hasta ahora desconocido sentido del humor que, sea como fuere, se agradece, porque uno ya se cansa de que el presidente de su país se pase el día con cara de pocos amigos echándole la bronca por no ser buen vasco), perdido entre la construcción nacional (también hablaremos de la nación en breve) y el abrazo mortal de PNV, por un lado, y la izquierda abertzale, Aralar quiero decir, por el otro. En una sesión de periodismo que con los diversos candidatos ha ido organizando el diario El Correo, quiso como titular, seguramente más pensando en una Euskadi independiente que en lo que realmente tenía entre manos, 'Un año para la ilusión en Kosovo'. Como decía amama, ai ene!.
Basagoiti (PP), con su imagen de sabelotodo-de-la-clase y apoyado mítin tras mítin no por Rajoy, sino por uno de los dos posibles herederos del presidente de su partido, el alcalde de Madrid, nos ha querido colocar a todos los parados vascos de golpe, así, sin anestesia, con la promesa de crear 100.000 puestos de trabajo de un plumazo, cuando, ahora que estamos jodidos (sí, Juanjo, sí, también a Euskadi llegan las consecuencias de la codicia mundial), la tasa de paro, más allá de los porcentajes, se refleja en las caras de unos 110.000 vascos. Quizás estuviera pensando en hacerlo menos traumático, con plazos, señalando los sectores de la economía afectados, las formas, qué sé yo, ... sin la amenaza que supone tener que currar todo cristo así de golpe, que da hasta miedo pensarlo, porque hay gente, también aquí, que no tiene costumbre. Pero, hasta donde yo sé, no ha sido tan explícito. Lástima.
López (PSE-EE), por último, se empecina en escaquearse de responder a la expresa pregunta de si buscará el apoyo del PP para su investidura, dando a lo sumo como pista el hecho de que él se presentará como candidato y que no puede evitar que otros, más allá de los suyos, voten por él. Quien seguro no le apoyará será el partido de Rosa Díez (UPD), que en un alarde de nacionalismo español que nadie hasta la fecha había mostrado tan a las claras, le iba a exigir que se cargara el Concierto (económico, claro está), el Cupo y las competencias en educación, sanidad y otras tantas (que gestionó el PSE cuando Díez era consejera socialista en un Gobierno vasco de coalición en el que estas consejerías eran gestionadas por su partido y que, ahora, habría que devolver al poder central del Estado) a cambio de un escaño que, previsiblemente, tienen difícil conseguir.
Aintzane Ezenarro (Aralar) hoy se me escapa, porque no he sido capaz de encontrar una frase 'xelebre' suya. Otro día será.
Finalmente, de los denominados verdes no diré nada, porque si me lío seguro que incurro en un delito electoral y mis hijos, todavía, me necesitan en casa y me guardan cariño. En cualquier caso, que quede claro que no son los que fuimos, es decir, Berdeak - Los Verdes, sino otra cosa.
Me reitero, una vez más, en mi idea de que no todos los políticos son iguales, casi todos son honrados hasta los mismos niveles que cualquiera de nosotros, creen, por regla general, en lo que dicen y no necesariamente piensan que tratan con ciudadanos menores de edad la mayor parte del tiempo. Pero, ...¡es qué hay veces que ...!.
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