El aguijón: Crotales para la Res Pública.
Pues sí. Para facilitar mi trabajo, con frecuencia recurro a internet a fin de obtener información y, de igual manera, estoy suscrito a las listas de correo de diversas Administraciones Públicas para poder enterarme de los concursos públicos que se convocan, pues, aunque esta es una vía a la que escasamente recurrimos (digamos que la Administración Pública no es el mejor ni el más rápido pagador del mundo), no está de más estar enterado de lo que se cuece por ahí.
Y es de este modo como me he enterado de que la Diputación Foral de Bizkaia necesita algo más que un puñado de crotales, que se dice pronto. Para ser exactos, el anuncio público decía estar convocada la licitación para la "adquisición de 40.000 crotales dobles para la identificación de ganado bovino en el T.H.B. (léase Territorio Histórico de Bizkaia). Más información: http://www.bizkaia.net/herri_administrazioa/kontratu_publikoak/condetalle.asp?expe=2007/C0031&Tem_Codigo=154&Idioma=CA". Dado que el objeto de mi interés profesional está orientado hacia temas vinculados con la construcción, la rehabilitación de edificios, la industria y el espectáculo principalmente, y que, por tal motivo, tengo filtrados muchos de los servicios con determinados criterios y parámetros relacionados con ello, una primera impresión al ver la noticia fue algo así como un subidón de adrenalina, porque, saber, lo que se dice saber, no tenía ni idea de lo que podrían ser los dichosos 40.000 crotales dobles, pero ... ¡joder, cómo suena!.
Ni que decir tiene que este tipo de impresiones viene dadas por haber crecido en un país que, de pobre de solemnidad hace menos de medio siglo, ha pasado a ser la séptima economía del orbe. Y, claro, si consideramos que la cultura del pelotazo (sí, aquella misma que el inefable ex Ministro Solchaga resumía en un lacónico: España es el país en el que más fácil es hacerse rico; a él creo que se le adjudica al menos tal afirmación) me cogió entre la adolescencia y la primera juventud, se puede entender que cualquier anuncio como el de la Diputación vizcaína me coja, por más que me esfuerce, pensando en un premio de la lotería caído del cielo que me permita transcurrir el resto de mis días tocándome las narices, sin tener que ir a trabajar.
Así que, ni corto ni perezoso, me puse a indagar en la noticia para descubrir que, crotales, son ... Pero si ni siquiera la Real Academia Española define qué es. ¡Qué decepción!. No sé, ... ¡sonaba tan exótico!.
Lo que tampoco sé es para qué quiere la Diputación Foral de Bizkaia tantas unidades. A fin de cuentas, si yo tengo que marcar la ropa de mi hijo para que no se extravíe en la guardería, imagino que los ganaderos harán lo propio con sus reses y, por lo que intuyo, las instituciones públicas no se dedican a la cría o tráfico de ganado, de manera que es poco probable que sea para sus vacas (dicho esto sin ánimo de señalar). Así pues, ¿para qué adquirirlas?.
Que los crotales son para marcar (o identificar, o algo similar) seres vivos resulta una obviedad, por lo que hacen falta orejas en que graparlos. Descartadas genéricamente las reses, ¿quién queda con orejas que no sea un animal de granja? (entiendase esta última referencia de manera literal y, otra vez, sin animus iniuriandi).
Descubro con estupor la noticia de que, hace ya unos 6 años, la Fiscalía de La Rioja (España) puso en conocimiento de sus homólogos de otras Comunidades Autónomas españolas supuestos casos de fraude en relación con hasta 18 tipos de crotales falsos existentes en el mercado. Pero, claro, me tranquilizo acto seguido, pues es conocida la celeridad de la Administración de Justicia y presumo que nuestra noticia inicial no puede tener relación con esta última. Seguro que todas las Administraciones implicadas tomaron cartas en el asunto tiempo ha.
Lo cierto es que, después de volver a reflexionar sobre ello otro par de veces, poca o ninguna claridad he obtenido en relación con el asunto de los crotales, salvo que nos van a costar 56.608'00 € del ala, a razón de 1'42 la unidad, que no sé si es mucho o es poco, pero que, ¡qué queréis que os diga!, en mi simpleza, es algo que no he conseguido evitar que me desbordara. Estos deben de ser los insondables misterios de la res pública. Así que, inquieto, me iré a descansar.
Y, para todos vosotros, ¡cuidado con asomar las orejas, que la Administración Foral anda rondando!.
Tags: crotales Administración+Pública orejas
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