El aguijón: En el 28º aniversario de la caída del Muro de Berlín, ¿quién se acuerda de Erich Hoenecker?.
Hobsbawn hablaba del “corto siglo XX”, una época caracterizada por enormes cambios que, comenzando en la primera gran guerra, alcanzaba su fin con la caída de los regímenes comunistas de Europa del Este, los que, a lo largo de casi la mitad del siglo, quedaron al otro lado del Telón de Acero. Esta periodificación parece bien asentada en la historiografía. Pues bien, aceptándola, lo que parece indiscutible es que el principio del fin acaeció hace ya veintiocho años, un 9 de Noviembre de 1989, cuando, dando paso simbólicamente a un nuevo siglo en la Historia, caía el Muro de Berlín. Nada tiene que ver este principio del fin con el en su momento tan cacareado “fin de la Historia” de Fukuyama, de obvias connotaciones ideológicas en el conservadurismo estadounidense.
(*)Resulta en cualquier caso curioso recordar cómo vimos por televisión, en directo, el asalto de ciudadanos de ambos lados de la frontera germana entre las extintas RFA y RDA a los bloques de hormigón armado que se erguían, impertinentes y ridículos a un tiempo, pero hasta ese momento infranqueables y letales. Y, en los días sucesivos, las hileras de ‘trabis’, el popular y omnipresente Trabant, cruzando los pasos fronterizos ante la mirada ajena de los ‘vopos’ (la policía del pueblo de la extinta Alemania oriental) que, incluso, levantaban las barreras y se abrazaban o eran abrazados por los germano occidentales. Pasaba la Historia, ..., sí, sí, con mayúsculas, por delante de nuestras narices y nosotros, frente al televisor, ingiriendo la cena sin atinar a entender bien qué estaba ocurriendo. Bueno, a fin de cuentas, seguro que no es fácil abstraerse del bombardeo continuo de imágenes para poder reflexionar un instante (que si un anuncio de detergentes, un bocado al filete, que si tres muertos en accidente de coche, pincho las patatas fritas, que si la modelo de moda se lía con el futbolista milmillonario, un traguito de Coca-Cola, que si cae el Muro de Berlín, ¡come!, que se te enfría la cena, ...). Esto es algo que probablemente yo no dejaremos de hacer en el futuro con tantas otras cosas (guerra de Irak, atentado contra las Torres Gemelas de Nueva York, genocidios y éxodos masivos en Yugoslavia y África, asesinatos terroristas a la vuelta de la esquina, ... y quién sabe qué más) y la referencia a ello, tan sólo, una constatación, ni tan siquiera una leve crítica, pues los acontecimientos de la Historia se nos meten a diario por los ojos y los oídos mientras cenamos tranquilamente, en una sucesión de vídeos cortos, y es difícil preterir frente a ello el peso de la hipoteca, la angustia por el trabajo temporal, lo corto del salario y, por lo general, lo cotidiano de la vida. Algo de esto, creo yo, destilaba la cruda narración de Garikoitz Zabala (un alias más de su autor, lo mismo que el de Flanagan), cuando reflejaba la cotidianidad en su novela “La venganza de vivir” (Editorial Lur, Hordago Publicaciones, Donostia – San Sebastián, 1980).
Al día de hoy apenas si quedan restos del infausto Muro de Berlín (1961-1989, QEPD) que, para preservarlos, no se sabe bien si para recuerdo de las generaciones venideras o disfrute de turistas cámara digital en ristre, hay incluso que restaurar. Ni tan siquiera el Check Point Charlie es lo que era.
Sin embargo, el desgraciado ejemplo de su existencia tiene continuidad. No pretendo amargarle a nadie la fiesta, pero seguro que nos acordamos de los nuevos muros de la vergüenza que se levantan, por ejemplo, en Palestina – Israel, o los que pretenden contener la miseria de colarse en el solar de los ricos, da igual, dondequiera que vayamos.
En fin, a lo que íbamos. En el 28º aniversario de la caída del Muro de Berlín, ¿quién se acuerda de Erich Hoenecker?.
(**)Notas:
(*) “Piece of the Berlin Wall at the Checkpoint Charlie, Berlin”. Imagen de uso libre, bajo licencia GFDL y Creative Commons, obtenida de Wikimedia Commons: http://commons.wikimedia.org/wiki/Image:Berline_Mauer.jpg
(**) Sello emitido por el Servicio Postal de la RDA, actualmente de dominio público, en: http://commons.wikimedia.org/wiki/Image:Stamp_Breschnew_Honecker.jpg
Tags: MuroBerlín Honecker
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