El ámbito regional en la política comparada europea (I). Notas previas.
A partir de hoy, y en un total de hasta 8 post diferentes, quiero retomar un antiguo estudio sobre política europea comparada en el ámbito de lo regional, que actualizo, segrego y recompongo, para que su publicación y lectura sean más sencillas.
Su título genérico, al menos en el formato original de un estudio de finales de 2005 cerrado el 13 de Enero de 2006, era: "El ámbito regional en la política europea comparada. Los casos de Bélgica, Finlandia y España. En especial, referencia a un caso atípico en Europa: el pueblo sami y, entre otras particularidades, el Sámirađđi". Pues bien, esos son precisamente los temas que vamos s tocar.
A modo de introducción.
En el estudio mencionado en la cabecera de este post se pretendió abordar, de una manera analítica y crítica, la realidad actual de las regiones en el seno de la Unión Europea, tomando para ello como excusa los casos de Bélgica, Finlandia y España, modelos, respectivamente, de federalismo, Estado unitario y Estado unitario descentralizado / regionalizado, o autonómico, o cuasifederal (según se siga a unos u otros autores), realizando para ello, en cada uno de los supuestos, una aproximación histórica y una descripción de sus instituciones regionales y centrales, procurando en todo momento contextualizar ambos aspectos y sin olvidar la referencia a las fracturas o cleavages presentes en cada país, así como, indirectamente, a su cultura política. Pretende también reflexionarse en torno al contexto comunitario. Asimismo, se realizará la descripción de un caso atípico en el ámbito comparado europeo, cual es el pueblo sami, el Sámirađđi o Consejo Sami, y las otras formas de articular su acción político-institucional en el seno de los Estados en cuyos territorios habitan.
La razón que motiva la elección de este tema, para la realización de un análisis, es el interés que suscita la articulación de entes intermedios en el seno de los Estados o más allá de ellos, en la medida en que estos pueden ayudar a articular o acomodar la participación de otras realidades diferentes a las propiamente estatales en los ámbitos jurídico, político, cultural, económico, social, ...
Para su desarrollo se ha pretendido acceder a las fuentes originarias en la medida de lo posible, sobre todo a los textos legales. Así pues, para los estudios de caso, se toman como textos de referencia los propios instrumentos legislativos (Constituciones de Bélgica de 1994, de España de 1978, de Finlandia de 1999 y, en menor medida, Ley Fundamental de Bonn de 1949), al igual que se hace con los textos de los Tratados comunitarios para los aspectos atinentes al proceso de integración europea. En cualquier caso, para complementar lo anterior se ha recurrido igualmente a la revisión bibliográfica.
Algunas reflexiones previas.
Con frecuencia se acude a términos como nación, pueblo, nacionalidad, minoría étnica o cultural, propia identidad, …, para, con mayor o menor fortuna, mayor o menor intencionalidad, tratar sobre realidades en ocasiones un tanto etéreas, pero que, con certeza, gran número de personas siente o reconoce sin mayor dificultad. Alemanes e ingleses, valones o flamencos, escoceses, italianos, frisones, finlandeses o suecos, catalanes, lapones, andaluces o vascos, entre otros muchos a lo largo y ancho -no sólo, pero también- de Europa, se reconocen en diverso grado -hasta llegar a excluir cualquier otra realidad, o admitiendo la convivencia pacífica de otras junto con ella- partícipes de un algo colectivo que, por inmaterial, es difícilmente aprehensible y, en consecuencia, también fácilmente manipulable.
Sin embargo, es al introducirse el elemento territorial -o el ejercicio de las potestades que cualquier mecanismo de gobierno o control otorga- cuando se plantean las dificultades y las confrontaciones entre estas y otras realidades de carácter más tangible, bien sea por sustentarse estas últimas sobre límites fronterizos perfectamente delimitados o por haberse consolidado a lo largo del tiempo en contraposición a las primeras o sobre ellas.
Ahora bien, si lo anterior es cierto, no lo es menos que en el proceso de integración europea, así como en la evolución interna de los propios Estados miembro, se está propiciando un relajamiento de las rígidas estructuras que en otro tiempo se mantenían para dar paso a una mayor laxitud en las relaciones entre colectividades o entidades de realidad diversa. En este sentido, bien es cierto que las tensiones centralizadoras / uniformizadoras que pudieran haberse dado en tiempos modernos y contemporáneos de construcción de lo que se ha venido a llamar Estado-Nación, según países y circunstancias, ya no lo son o, al menos, no lo son en la misma medida.
Los länder alemanes y austriacos, las comunidades y regiones belgas, las regiones francesas o italianas, los condados irlandeses, daneses, noruegos o suecos, las comunidades autónomas españolas y el renacer de Escocia o Gales, junto con el reconocimiento de un determinado status especial para el Ulster y las Islas del Canal, en el Reino Unido, tienen un denominador común. A pesar de las enormes diferencias existentes entre todas ellas.
Pasando por la existencia de lenguas propias -minoritarias o no-, un bagaje cultural diferenciado, cuestiones de carácter histórico o económico, el elemento étnico, … o, en su caso, incluso careciendo de cualquiera de los mencionados o habiendo desarrollado escasamente una conciencia diferenciada, hay sin la menor duda algo que puede hacer que demos estudio conjunto a las realidades que se extienden desde los 162 kilómetros cuadrados de la región de Bruselas-Capital hasta los 2.175.600 de Groenlandia, o desde los alrededor de 17 millones de habitantes de Renania del Norte - Westfalia a los escasos 40.000 de las Islas Feroe.
Evidentemente, a lo que nos referimos es a lo que podemos englobar bajo el nombre de regiones. Admitamos, pues, la validez de la palabra región para referirnos a una pléyade de variopintas realidades que todos, creo, podremos identificar sin mayor dificultad.
Por supuesto que el hablar de regiones no nos permite salvar el debate sobre los pueblos -con ninguna, una o varias lenguas propias-, las naciones -con o sin Estado-, las minorías étnicas o culturales -estén territorialmente agrupadas o no-, … Claro ejemplo de lo que se dice lo constituye el hecho de que no habría forma de identificar a los pueblos gitano y sami –con respecto al cual se hará un análisis en un post más adelante- en su conjunto en una única realidad regional. De hecho, tampoco es esa la cuestión que pretendo abordar. Ahora bien, para lo que sí nos sirve es para apreciar, en su enorme complejidad, la existencia de múltiples realidades, latentes o patentes, -que responden a características comunes significativas- que, unidas a un elemento territorial, parecen ir adquiriendo cada vez un mayor peso específico en la Unión Europea.
Aparte de lo señalado, incide en esta cuestión de manera absolutamente central la cuestión de la ‘representación’ y la representatividad. Como señala Giovanni di Sartori, “con el paso del tiempo el electorado ha ido aumentando (...). Paralelamente el gobierno en pequeño (...), se ha convertido en un gobierno en grande con complejos problemas e innumerables funciones. Ambos desarrollos convergen en el hecho de que la relación representativa está sometida a crecientes tensiones, y por lo tanto también lo está el hilo que vincula a los representantes con sus presumibles o presuntos representantes” (Sartori, 1992 [1999]: 271). Existen mecanismos de ejercicio participativo y directo en la Democracia (referenda, núcleos de intervención participativa o NIP, ...), así como posibilidades de profundización en los mecanismos de ejercicio del poder representativo por parte de la ciudadanía, y no necesariamente tienen que ver con la institucionalización de las regiones. Sin embargo, personalmente entiendo que éstas pueden ayudar, en la política europea actual, a mejorar notablemente este aspecto de la representación.
En el próximo post.
¿Qué son las regiones?.
Bibliografía.
PETSCHEN, Santiago (1992 [1993]): Las regiones de Europa. Barcelona. Institut d’Estudis Autonòmics de la Generalitat de Catalunya.
SARTORI, Giovanni (1992 [1999]): Elementos de teoría política. Madrid. Alianza.
Webs de interés.
Unión Europea: http://europa.eu
Council of Europe: http://www.coe.int
Assembly of European Regions: http://www.a-e-r.org
Tags: Europa región nación regionalismo federalismo centralismo autonomía Bélgica España Finlandia sami Sámirađđi política comparada
Meneame |
del.icio.us


